En la Trinchera

ROBBEN EL HECHIZADO

Arjen Robben pudo escribir su nombre en los libros de historia.

Final del Mundial de fútbol de Sudáfrica, 2010. Robben recibe en línea de tres cuartos, le gana la carrera a Puyol y se planta ante Casillas. Final de la Copa de Alemania, 2012. Córner colgado desde la derecha, el balón le cae a Robben que está en línea de gol. En esa misma final, Robben, desde el punto de penalti, se prepara para lanzar cuando su equipo pierde por 0-1. Final de la Champions, 2012. Penalti a favor del Bayern de Munich en la prórroga. Coge el balón Robben y se prepara para lanzar.

Cuatro momentos clave, tres finales, tres subcampeonatos. Arjen Robben podía haber escrito su nombre en la historia del fútbol con letras de oro, pero no fue así. Casillas detuvo la ocasión en la final del Mundial. Echó el balón arriba en la primera y falló el penalti en la segunda de las clamorosas oportunidades que tuvo en la final de la Copa alemana. Cech le detuvo el penalti en la final de la Champions. Tres subcampeonatos en los que la suerte le fue esquiva al estilete orange.

Es un jugador especial. Extremo a la antigua usanza, de los que ya no quedan. Rápido, regate vertiginoso y gran definición. Un puñal al que las lesiones y su ego le han lastrado a lo largo de una carrera que sin ser mala, pudo ser brillante. Nació en el PSV, creció en el Chelsea, maduró en el Real Madrid y vive sus mejores momentos en un Bayern de Munich que pudo hacer historia con dos Champions, tres Bundesliga y dos Copas de Alemania, pero que quedará en la memoria de todos como un gran equipo subcampeón. Como Robben.

Ha capitaneado a una genial generación holandesa con la también pudo hacer historia, pero que, a falta de la disputa de esta Eurocopa, se ha quedado siempre en el umbral de los títulos. Tiene ante sí Robben en esta Euro una de las últimas oportunidades de quedar en la historia por sus aciertos. Nadie duda de que brillará en la fase de grupos, pero en los momentos importantes, pueden temblarle las piernas. Nunca ha tenido de cara a la suerte, quizás esta sea la ocasión.

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