Los podcast de 2017

Termina el año y selecciono los que, bajo mi punto de vista, han sido los podcast de 2017 que han aterrizado con mayor fuerza durante este último curso o los que han sido capaces de consolidarse como programas de referencia. ¿Requisitos? Haberlos escuchado de forma constante, que hayan sido capaces de aportar algo nuevo y que cumplan unos mínimos de calidad. El orden de aparición sí es relevante.

La Libreta de van Gaal.

Nacido como blog hace más de una década, La Libreta se ha reconvertido en podcast, o mejor dicho, en Nodcast, hace ahora un año. Apareció como de la nada y ha sido capaz de adaptarse muy rápido al sector haciéndose un hueco entre los más grandes. Ha ocupado los primeros puestos en los ranking de iVoox y iTunes durante este 2017 gracias a un formato original y un trabajo de campo diario espectacular. Ser capaz de analizar de una forma ácida y divertida el tema central del periodismo deportivo cada semana no es sencillo, manteniendo, además, un nivel altísimo durante las casi cincuenta entregas que tiene ya el Nodcast. Para mi, sin duda, El podcast de 2017.

Le aporta frescura y valor al podcast en España y abre el camino para que quienes son figuras reconocidas en redes sociales, periodistas con experiencia y personalidades en general con legiones de seguidores, se aprovechen del podcast como herramienta de comunicación con su comunidad y de afianzamiento de su marca personal.

Cinemascopazo.

Arturo González-Campos y Juan Gómez-Jurado hacen podcast desde antes de que existieran los podcast. Cuando lanzaron hace ya unos años Todopoderosos pocos hablaban de este medio de comunicación, y ahora, recogen los frutos. Lanzaron este año Cinemascopazo, que además de un podcast es un evento en directo en un gran cine madrileño, que bajo el amparo de una multinacional como Coca-Cola ha conseguido crecer y llegar a decenas de miles de personas. El formato innova porque aporta valor, la posibilidad de disfrutar cada semana de una película histórica mientras tomas una Coca-Cola, y se afianza gracias a los dos monstruos que lo conducen.

Si no bastara con hacer un gran producto cada semana, a Cinemascopazo hay que reconocerle también el mérito de contar con una gran marca detrás. González-Campos y Gómez-Jurado muestran el camino, enseñan cómo se puede lograr un rendimiento económico a un podcast, aunque sea de forma indirecta, en el sentido de que el patrocinio llega gracias al tinglado que montan cada semana en Madrid, pero no deja de ser un gran síntoma para el sector el hecho de que Coca-Cola haya puesto su marca, y su dinero, para patrocinar un podcast.

El partido de cope

Nadie Sabe Nada.

Aquí habrá quien diga que un programa que emite una radio convencional como La SER no es podcast. Que está en parrilla, que se puede escuchar ‘en directo’ cada sábado.

Probablemente ni La SER, ni Buenfuente, ni Berto Romero, ni Vicente Jiménez, ni muchos de vosotros creáis que esto es un podcast, pero bajo mi punto de vista cumple con todos los requisitos: un audio, disponible a la carta, sin temporalidad y con posibilidad de escucharlo a través de cualquier plataforma de podcast que se precie. Yo, personalmente, disfruto de él en mi móvil antes de saber qué era un podcast. Y sobre el formato, decir que es sencillo para dos genios como estos, pero complicado para casi cualquiera: improvisación, risas absurdas, en ocasiones buena música y una hora de humor con la que simplemente disfrutar. Para mi, fundamental en la lista de el podcast de 2017.

Mención especial: El Partidazo.

Sí, esto sí que no es un podcast. No es un podcast para los puristas, aunque quizás podría entrar en debate con ellos. Lo que realmente importa, y por lo que incluyo a El Partidazo de COPE en esta lista, es por lo positivo que tiene el hecho de que desde hace años los componentes de deportes de esta emisora de radio convencional apuesten por el formato a la carta.

Un hecho que se refleja en la cantidad de podcast puros que producen y emiten fuera de la antena del FM y que implica mayor visibilidad para el sector y una enorme facilidad para que el gran público vaya asumiendo que existe contenido en audio más allá de la radio, y que está, simplemente, al alcance de su teléfono móvil. ¿Y por qué El Partidazo y no otro? Sencillo: cada mañana empiezo el día escuchando el programa de la noche anterior.

Y para terminar, una pregunta: ¿qué le pido a 2018? Espero que esto no se detenga, que después del trabajo hecho por centenares de podcaster en sus casas (EmilcarFM, AV Podcast, Nacion Podcast…) y tras la entrada de nuevos players en el mercado (Carne Cruda, La Cafetera, Podium Podcast, Spainmedia Radio…) el podcast siga creciendo y ganando en importancia durante los próximos doce meses. Quedan muchas cosas por hacer, mucho terreno que conquistar y tenemos que hacerlo juntos todos los que amamos este formato por el que peleamos cada día.

¿Y para ti cuál ha sido el podcast de 2017?

La generación perdida del fútbol español

Bojan España 1990

La gran generación de nuestro fútbol que no logró el éxito y acabó convirtiéndose en “la generación perdida del fútbol español”.

Las palabras de Aritz Gabilondo, periodista de As, en su repaso de la última jornada de Liga BBVA sobre Fran Mérida y la generación del 90 me dio que pensar. Indagando descubrí que en el año 2007, esa generación española se llevó la Eurocopa U17 y fue segundo en el Mundial de la categoría solo superado, y en la tanda de penaltis, por la Nigeria del mítico Akinsola, ahora en el Cádiz. Esa plantilla que a punto estuvo de hacer historia proclamándose campeona de Europa y del Mundo la conformaban jóvenes promesas de nuestro fútbol que por aquel entonces se la rifaba medio mundo. Fran Mérida (Atlético de Madrid), Dani Ayala (Norwich), Dani Aquino (Real Valladolid), Bojan Krkick (AS Roma), Iago Falqué(Southampton), Ignacio Camacho (Málaga)… deslumbraron en 2007 con su fútbol y ponían una de las primeras piedras de la que podía ser una excelente carrera profesional.

Para conseguir lo que consiguieron hubo que medirse a selecciones muy potentes. En la Eurocopa se consiguió el pase a cuartos como primeros de grupo pasando por encima de la Alemania de Toni Kross y de la Francia de Yan M’Villa, Le Tallec y Sakho. Se eliminó en cuartos de final a una selección belga capitaneada por Eden Hazard y se ganó en la final a la Inglaterra de Víctor Moses y Rhys Murphy.

La vida tras el éxito.

Tras la victoria en la Euro U17,la cita mundialista llegó en un momento inmejorable. Y así se constató. Antes de llegar a la final, los nuestros dejaron en el camino a Honduras, Argentina, Siria, Corea del Norte, Francia y Ghana. Invicto en la fase de grupos y en las rondas eliminatorias La Rojita llegó a la final ante Nigeria. Después de 120 minutos ninguno de los dos combinados deshizo el empate y la tanda de penaltis le dio el título mundialista al combinado nigeriano.

Fran Mérida España

Estos chavales parecía que se iban a comer el mundo. Que no tardarían en hacerse profesionales y llegar a los grandes equipos de nuestra liga y del continente. Y así fue.

Ascenso y caída meteóricos.

Dani Ayala firmó por el Liverpool de Rafa Benítez, Fran Mérida emigró al Arsenal de Wenger para ser el sustituto de Cesc Fábregas y Iago Falqué a la Juventus para darle la pausa al conjunto turinés. Dani Aquino a punto estuvo de recalar en las categorías inferiores del Real Madrid. Ignacio Camacho y Bojan ascendieron rápidamente a la primera plantilla de Atlético de Madrid y Barcelona, respectivamente. Incluso la selección absoluta se vio obligada a llamar a filas al del Barça para que Serbia no se hiciera con el jugador, ya que compartía nacionalidad.

Parecía que todo estaba encaminado para que su futuro prometedor se convirtiera en un presente plagado de éxitos, tanto en sus clubes como en las selecciones. Pero poco a poco todo se fue desvaneciendo.

Mérida dejó el Arsenal para firmar por el Atlético de Madrid, que tras una temporada sin pena ni gloria lo cedió al Sporting de Braga. Dani Ayala lleva tres años encadenando cesiones (Hull City, Derby Country y Norwich City). Iago Falqué salió de la Juve y después de tres años tiene el pobre bagaje de siete partidos jugados en Villarreal, Tottenham y Southampton, eso sí, sin contar la temporada que disputó en el Villarreal B (36 partidos).

¿Sucesor?

Bojan dejó de ser el sucesor de Raúl y se hizo con un puesto fijo en el banquillo del Nou Camp, hasta el punto de verse obligado a salir rumbo a Roma. Ignacio Camacho salió repudiado del Vicente Calderón y no ha conseguido hacerse con una plaza en el Málaga del Jeque. Y Dani Aquino, el Torito Aquino, ha estado, y continúa, “dejándose los cuernos” en los campos de segunda y segunda B españoles.

Son jóvenes, muy jóvenes aún, entre los 21 y los 22 años, pero no parece que ninguno de ellos vaya a llegar a convertirse en lo que aquel mágico 2007parecía que iban a ser.

Salvo Dani Aquino, el resto de miembros de “la generación perdida del fútbol español”, ha contado con oportunidades en un equipo grande para demostrar lo que se esperaba de ellos, pero ninguno ha sido capaz. Las lesiones, la falta de adaptación o la juventud con la que les llegó la ocasión pueden ser las razones que expliquen que una de la selecciones U17 más prometedoras de las últimas décadas se haya quedado en el camino convirtiéndose “la generación perdida del fútbol español”.

Recuerdos imborrables

recuerdos-imborrables-baloncesto-españa

Un grupo histórico que nos ha hecho soñar durante muchos años, dejándonos recuerdos imborrables. Mi primer recuerdo baloncestístico no sé exactamente de qué año data. Cierro los ojos y veo a Šarūnas Jasikevičius cosiendo a la España de un imberbe Gasol desde el 6’25. Un recuerdo, a medias, doloroso, pero que fue fácilmente desplazado a un segundo plano pocos años después.

También se me viene a la mente la espectacular fase de grupos que hicimos en los juegos de Atenas, así como la paupérrima fase de grupos de EE.UU. que nos llevó a enfrentarnos en primera ronda. Y el partido de Marbury. Qué partido. Demasiado pronto para irnos a casa, pero lo suficientemente duro como para aprender una lección imprescindible para ganar.

La barba empezó a salirle a Gasol, a Navarro, a Calderón, a Reyes, a Garbajosa y empezaron a ser ellos los que cosían a los rivales. Desde fuera o desde dentro, daba igual. Pero éramos invencibles. Dábamos miedo al que nos tenía enfrente. Pasamos de evitar cruces complicados a que fueran los otros los que no quisieran vernos ni en pintura.

Recuerdos imborrables como los de los tres veranos inolvidables disfrutando de la ya por aquel entonces ÑBA, con un bote de fabada ‘La Asturiana’ sobre la mesa de la casa del pueblo. De supersticiones va lo cosa. Y es que el partido de anoche no empezó a cambiar hasta que cogimos la mesa ‘buena’ en ese bar que está siendo talismán. Pero esa es otra historia.

Recuerdos imborrables como el triple de Noccioni que no entró, la lesión de Gasol antes de la final del Mundial de Japón y el repaso histórico a Grecia pocos días después. Recuerdo el Eurobasket de España y la canasta que se salió del aro ante Rusia en la final. Una lástima, pero una nueva lección para volver más fuertes. Y lo hicieron. Ganaron los dos Eurobaskets siguientes, en Polonia y en Lituania, con una superioridad incomparable.

Una generación (más bien varias) inimaginable hace años, comandadas por la estrella más grande del baloncesto, y quizás del deporte, español. Llegamos incluso a plantar cara a EEUU. Hasta tal punto que rozamos la victoria, especialmente en Londres 2012, cuando los tuvimos contra las cuerdas hasta que Lebron James, a falta de poco más de un minuto, decidió poner el punto y final al partido. La cara de Gasol era desoladora. Uno por uno, todos los componentes de ese equipo americano, pasaron por el banco español para presentar sus respetos al ‘4’ nacional. Creo, que desde entonces, Pau solo piensa en Rio 2016. La última batalla para un líder y una generación a la que la historia le debe un oro olímpico. Es lo único que les queda.

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 Superando el ‘trámite’.

Mientras tanto, hasta que llega el próximo verano, Gasol y sus chicos (más chicos que nunca) han decidido pasarse por Francia y avisar al mundo entero de que hay España para rato. Sin tanto jugador clave como falta (Ricky, Calderón, Abrines, Ibaka, Marc Gasol…) y con muchos de los que están, fuera de su mejor nivel (Rudy especialmente) han vuelto a escribir su nombre en la historia del baloncesto. Y lo han hecho a lo grande.

Lo de ayer en Lille, ante 27.000 franceses deseosos de hundir a España en territorio patrio, quedará en el recuerdo de todos como uno de esos momentos históricos del deporte nacional. Si pensamos en nuestro deporte se nos viene a la cabeza el gol de Iniesta, los 10 años de Nadal en Roland Garros, Contador e Induráin en los Campos Elíseos, los anillos de Gasol, las ‘guerreras’ del balonmano y el waterpolo en Londres 2012, a Gómez Noya ganando sin parar, a Alonso cruzando la bandera a cuadros en Sao Paulo, el ciclo histórico de nuestro fútbol sala o nuestro balonmano… pues a partir de ahora, el mate de Gasol y las cuatro esquinas de la prórroga con la que cerraron un partido histórico, también quedará en nuestra memoria colectiva.

Ya solo queda un ‘trámite’, entiéndaseme bien, antes de la cita de Rio del próximo verano para la que ayer sacamos billete, en la que se le debe poner el broche al ciclo histórico del baloncesto nacional. Un trámite en el que Gasol y sus chicos van a volver a partirse el pecho por llegar a lo más alto. Cuando menos confiaba la mayoría de la afición, y quizás cuando menos confianza había dentro de la selección, España ha vuelto a demostrar que el trabajo, la pelea, la constancia y el talento siempre van de la mano del triunfo. Una lección de vida y de fe.

Un deseo para cerrar estas líneas, a colación de la lección que nos deja este Europeo. Espero, que desde el domingo, podamos recordar todos con más fuerza que nunca, que para ganar antes hay que perder. Y que es imposible ganar sin haber sido derrotado antes.

Robben El hechizado

Final del Mundial de fútbol de Sudáfrica, 2010. Robben (El hechizado) recibe en línea de tres cuartos, le gana la carrera a Puyol y se planta ante Casillas. Final de la Copa de Alemania, 2012. Córner colgado desde la derecha, el balón le cae a Robben que está en línea de gol. En esa misma final, Robben, desde el punto de penalti, se prepara para lanzar cuando su equipo pierde por 0-1. Final de la Champions, 2012. Penalti a favor del Bayern de Munich en la prórroga. Coge el balón Robben y se prepara para lanzar.

Robben El Hechizado

Cuatro momentos clave, tres finales, tres subcampeonatos. Arjen Robben podía haber escrito su nombre en la historia del fútbol con letras de oro, pero no fue así. Casillas detuvo la ocasión en la final del Mundial. Echó el balón arriba en la primera y falló el penalti en la segunda de las clamorosas oportunidades que tuvo en la final de la Copa alemana. Cech le detuvo el penalti en la final de la Champions. Tres subcampeonatos en los que la suerte le fue esquiva al estilete orange.

Es un jugador especial. Extremo a la antigua usanza, de los que ya no quedan. Rápido, regate vertiginoso y gran definición. Un puñal al que las lesiones y su ego le han lastrado a lo largo de una carrera que sin ser mala, pudo ser brillante. Nació en el PSV, creció en el Chelsea, maduró en el Real Madrid y vive sus mejores momentos en un Bayern de Munich que pudo hacer historia con dos Champions, tres Bundesliga y dos Copas de Alemania, pero que quedará en la memoria de todos como un gran equipo subcampeón. Como Robben.

Ha capitaneado a una genial generación holandesa con la también pudo hacer historia, pero que, a falta de la disputa de esta Eurocopa, se ha quedado siempre en el umbral de los títulos. Tiene ante sí Robben El hechizado en esta Euro una de las últimas oportunidades de quedar en la historia por sus aciertos. Nadie duda de que brillará en la fase de grupos, pero en los momentos importantes, pueden temblarle las piernas. Nunca ha tenido de cara a la suerte, quizás esta sea la ocasión.